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Inés Manzano: los empresarios ecuatorianos “no tienen claras sus obligaciones frente a las normas ambientales”

Recientemente designada presidenta del Directorio del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible del Ecuador (Cemdes), Manzano explica en esta entrevista las barreras que existen para que el empresariado incorpore con convicción la sostenibilidad.

“El Estado debe intervenir en las pymes, ayudarlas (…) sin hacerles sentir una carga extra”, afirma Inés Manzano.

¿Hay confusión entre sostenibilidad y responsabilidad corporativa?

La responsabilidad corporativa se basa en hacer más allá de lo que la norma exige, mientras creemos que la sostenibilidad abarca un universo más allá de la norma, pero que al mismo tiempo quiere convertirse en aquella, que tenga un elemento diferenciador frente a la competencia, y que se ajusta mucho a lo que sucede actualmente a nivel internacional. Por ejemplo, en Europa ya se discute que los productos de consumo masivo deben tener en su etiqueta su huella de carbono, cuando acá posiblemente muchos empresarios no saben de qué se trata esto, así como la mayor parte de los consumidores no distinguen si es que esto es bueno o malo. El trabajo es arduo, y consiste en mejorar la percepción de lo que es la sostenibilidad, para evitar confusiones y trabajar en conjunto.

¿Pero por qué hay desconocimiento del empresario?

Es que algunos no tienen ese requerimiento del consumidor y no se interesan en esto. Pero la realidad es que deben conocer más sobre esto por convencimiento propio, de que el negocio se nutre de valores ambientales que están alrededor nuestro. Si no se percibe esto por parte del empresario, significa que está perdido en lo que son las nuevas escuelas de liderazgo y negocio empresarial, donde éste es un elemento que hay que tenerlo como un activo.

Entonces, ¿cuáles son las principales dudas en este campo de parte de los empresarios?

Los empresarios no tienen muy claras sus obligaciones frente a las normas ambientales. Creen que con la licencia ambiental ya pasaron el examen, pero su andamiaje va más allá. No es solo cumplir un proceso, sino que adquieres una serie de obligaciones como supervisar constantemente, hacer reportes, estar dentro de los límites permitidos de contaminación, contratar auditorías… Si haces una ampliación del negocio, hay que incluirla dentro de la medición. Creo que como los empresarios están metidos de lleno en la producción, no tienen en cuenta estos riesgos ambientales.

Por otro lado, estamos en un país lleno de trámites, y en los temas ambientales no es diferente. Esto genera uncorte en la productividad y competitividad de las empresas. Por ejemplo, en el sector del banano, cuando quisimos hacer un análisis legal vimos que habían 99 normas que lo regulan, y no es posible que suceda eso. Sólo de leerlas te cansas; imagínense aplicarlas. Y el 90% de la carga de esas normas es para el productor, incluidos los pequeños, que no están bien preparados para enfrentarlas. Quienes tienen desde 0 a 75 hectáreas, deben presentar fichas ambientales, pero cuando se ve la realidad del pequeño productor, que tiene pocas hectáreas, sabes que será complicado que cumpla con las normas porque su situación social es diferente. En ese sentido, lo ambiental sí se vuelve una barrera. Por eso hay que buscar fórmulas ideales para que todos cumplan. Por ejemplo, le sugerimos al Ministerio que homologuen ciertos procesos que los pequeños y medianos productores ya tienen certificados, y que en todo caso les aumenten una o dos detalles que falten.

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